Eudald Massana, la biodinámica en el Penedès - BacoyBoca
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Eudald Massana, la biodinámica en el Penedès

Eudald Massana

03 Nov Eudald Massana, la biodinámica en el Penedès

Eudald Massana es hoy una empresa familiar cuyos antepasados se remontan a muchos años atrás. Según algunos documentos, lleva arraigada en la zona como mínimo desde finales de 1.600 que es de cuando datan los primeros documentos que les hacen alusión hablando de un donativo que la Familia Massana había hecho.

Han pasado muchos años, muchísimos, y seguramente en aquella época la biodinámica era la única forma de cultivo que existía: observar los ciclos naturales, aprender de nuestros padres y aprovechar la cultura popular y la experiencia que toda la comunidad compartía. Curiosamente ahora es lo que muchas bodegas de la zona del Penedès quieren recuperar, como si debiéramos algo a la tierra, algo que durante las últimas décadas le hemos estando arrebatando y que ahora hay que devolver.

Eudald Massana

Entre las actividades de enoturismo que ofrece durante la época de vendimia, este año podía disfrutarse de una cata de las diferentes variedades directamente desde la viña o de un buen almuerzo de pagès con productos de la tierra acompañados, por supuesto, de sus vinos y cavas. Cualquiera de las dos opciones era muy válida para pasar una mañana a poco más de media hora de Barcelona y aprender sobre como es su día a día, sobre sus procesos y visitar las instalaciones de la bodega.

Eudald Massana se presenta y nos cuenta algunas cosas sobre ellos y sobre sus 30 hectáreas de propiedad de las cuales 24 son de viña; plantadas con 6 variedades blancas (macabeo, xarel.lo, parellada, chardonnay, muscat y viognier) y 6 tintas (tempranillo, cabernet sauvignon, petit berdot, merlot, pinot noir y marcelan).

Con la producción de sus viñas llegan a elaborar toda su producción de vinos y cavas. No han tenido la necesidad de comprar a productores externos, de hecho, más bien lo contrario y venden algo de su cosecha y base de cava. Mientras puedan así lo harán. Reconocen que tener la mayoría de las tierras de su finca cerca, justo alrededor, facilita mucho el trabajo y, si la cosecha va bien, es suficiente para hacer sus vinos con lo que sus propias viñas producen.

Unas viñas ecológicas para las que Eudald Massana aplica desde hace unos años la biodinámica. Exacamente desde el año 2.000, cuando solo eran siete u ocho los que apuntaban maneras y que poco a poco han arrastrado a otras fincas siendo hoy cerca de cien los que se preocupan por este tipo de cultivo. Nada nuevo aunque lo parezca. Sólo son las técnicas utilizadas cuando el progreso no nos brindaba tantísimas oportunidades para corregir, moldear e incluso crear a nuestro antojo el producto perfecto que el mercado exigiera en cada momento.

Eudald Massana

Dirigirse a este tipo de cultivo marca muchas veces que los ritmos y los periodos cambien de un año a otro, como pasa con la vendimia, que también se ha adelantado este año. Cada año es diferente, un mundo nuevo que les obliga a permanecer atentos y en tensión. Una observación que se hace extensiva a sus vinos, ya que su manipulación es mínima cuando están en los tanques. Es el retorno a lo original, una evolución o involución según como se mire, la vuelta a lo auténtico y lo natural.

Respecto a ellos, a sus vinos, probamos los que aún estaban “creciendo”. Directamente de los tanques, algunos de sus vinos y cavas olían a frutas blancas y tropicales, y tenían picos considerables de amargos y ácidos. Algún golpe que otro de reducción en nariz indica que les queda camino, un recorrido mínimo de dos años y medio hasta que lleguen al mercado. Serán vinos hechos con la vigilancia necesaria para ir modelándolos sin añadir nada que no se deba y sin dejar de lado la tecnología que pueda ayudarles sin romper su compromiso personal respecto al cultivo y elaboración ecológica. De los que ya “están crecidos” hay que decir que son vinos rotundos, con una gama amplia que dejan huella.

Siempre se aprende algo nuevo al ir a una bodega. Pero, personalmente, creo que en el caso de las bodegas en las que el esfuerzo de haber ido en su día un poco a contracorriente se aprende más. Es posible que sea fruto de la pasión que les mueve y que es la que provoca que hoy sigan en lucha para mantenerse firmes y no flaquear ante la tentación de utilizar técnicas y productos que les harían la vida mucho más fácil. Pero ¿serían felices en Eudald Massana si lo hicieran?. Seguro que no.

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