Cinco restaurantes en Barcelona donde celebrar un San Valentín gastronómico (y original)
En Baco y Boca nos encanta que haya “excusas” para descubrir y catar nuevos lugares donde la gastronomía se fusiona con el entorno, donde el servicio marida a la perfección para que cada bocado sepa mejor. Y San Valentín es de esas fechas que nos dan una gran excusa.
Pero nos gusta que San Valentín no sea ese día de reservas imposibles, menús cerrados a cal y canto y sin sentido, ni copas de cava servidas con prisa. Nos gustan los 14 de febrero (día arriba día abajo) que nos dan pie a sentarnos en mesas que nos asombren, nos sorprendan y conviertan ese ágape en especial e inolvidable.
Porque lo romántico no se fabrica a base de velas impostadas, de ni pétalos de tela o de postres de color rosa. Lo romántico se construye con atmósferas consolidadas, y con complicidades silenciosas entre sala y cocina. Que entienden que una cena especial no necesita fuegos artificiales, sino autenticidad y buena cocina.
Hemos seleccionado cinco restaurantes en Barcelona donde celebrar San Valentín, algunos con más originalidad, otros con más sensualidad, pero en todos la mesa estará a la altura de la ocasión.
Arcano, donde la cocina conversa con el pasado

Si las paredes hablaran, en Arcano hablarían de gestas, de caballeros y damas del medievo. Porque este restaurante del Born conserva -casi intactas- las arcadas y paredes de unas antiguas caballerizas del siglo XVII, lo que confiere al local un aura de romanticismo innato, natural y disponible, apra disfrutar los 365 días del año.
Un espacio bucólico lleno de historia. Vestigios del pasado que “conversan” con la cocina del restaurante. Este diálogo se traslada a platos contemporáneos que incorporan guiños a la cocina catalana medieval, reinterprentando ingredientes o combinaciones ya presentes en el “Llibre de Sent Soví”, y que hoy se pueden saborear en combinaciones tan actuales como el Bacalao en dos cocciones, con cremoso de trinxat, higo y almendras.
C/ Mercaders, 10. Ticket medio: 45 €.
Mayura, un amor -y unos platos- de Bollywood

Cruzar las puertas de Mayura es sumergirse en una India refinada, de luces tenues, maderas talladas y esa atmósfera envolvente que invita a que el tiempo se detenga. Es un escenario romántico, de una elegancia exótica, donde la belleza del pavo real —su emblema, Mayura es “pavo real” en sánscrito— se respira en cada rincón, creando el refugio perfecto para quienes buscan un San Valentín alejado de los tópicos.
Este año, esa magia ambiental se eleva con una propuesta que es puro sentimiento: el menú “Sabores de Amor”. Inspirado en el universo de Bollywood, Mayura traslada la épica de las grandes historias de amor del cine indio directamente al plato. Del 7 al 15 de febrero, el restaurante propone un guion gastronómico para compartir, donde las especias bailan al ritmo de los sentidos.
Desde el vibrante Pollo Tikka que evoca pasiones modernas hasta la delicadeza del curry de coco que nace de la amistad, cada receta es un homenaje al romance. Una experiencia que culmina con la dulzura del azafrán y las rosas, cerrando una velada donde, como en las mejores películas, el amor es el único protagonista.
C/ Girona, 57. Precio Menú: 32 €.
Imprevisto, íntima cocina de autor

Imprevisto es un despliegue de lujo silencioso en un espacio precioso e íntimo. Ahora ubicado en calle Mallorca, 308, el proyecto mantiene intacta su esencia: una cocina de autor cercana, reflexiva y profundamente ligada al producto, donde la creatividad nunca se impone por encima del sentido común.
Eso sí, como su nombre indica, siempre puede haber un “imprevisto” delicioso. Porque a Imprevisto se va a jugar y a dejarse llevar, a dejarse sorprender y a enamorarse de cada bocado.
La propuesta gastronómica se construye desde la temporada y el mercado, con platos que sorprenden por matiz más que por impacto. Hay técnica, pero está al servicio de la emoción; hay riesgo, pero siempre medido. Una cocina que se deja descubrir poco a poco, sin necesidad de explicarse en exceso.
Imprevisto es un restaurante para quienes valoran la coherencia, la sensibilidad y el placer de dejarse llevar.
C/ Mallorca, 308. Ticket medio: 70 €.
Estimar, amor al producto del mar

En Estimar, Rafa Zafra ha construido un discurso propio alrededor del mar, alejado del artificio y del exceso. Aquí no hay fuegos de artificio ni discursos innecesarios: hay producto excepcional, respeto absoluto por la materia prima y una manera de cocinar que entiende que, cuando el género es extraordinario, lo mejor es no estorbarlo.
La cocina de Estimar se apoya en pescados y mariscos pero mimamos con precisión y sensibilidad, la del chef sevillano. Cocciones exactas, aliños medidos, técnicas que acompañan sin imponerse. Cada plato tiene una lectura clara, directa, casi pedagógica, que permite al comensal entender qué está comiendo y por qué. Es una cocina honesta, transparente y profundamente mediterránea.
Pero en Estimar no hay que buscar artificios ni en la sala, en donde todo sucede con naturalidad, sin tiempos forzados ni gestos superfluos. Comer en Estimar es compartir platos, conversar, disfrutar sin prisa.
Porque Estimar no es solo un restaurante de pescado, es una forma de reivindicar el valor del producto, del oficio y del placer compartido en torno a la mesa. Un lugar donde el lujo se mide en frescura, precisión y autenticidad. Un lugar para enamorados del producto del mar, de la naturalidad, pero de la excepcionalidad.
C/ Antoni dels Sombrerers, 3. Ticket medio: 120 €.
Via Veneto, romanticismo atemporal

Via Veneto no necesita reinventarse porque nunca ha dejado de ser relevante. Fundado en 1967, este restaurante es una rara avis en la Barcelona actual: un lugar donde el tiempo no se ha detenido, pero tampoco ha cedido a las modas. Aquí la elegancia no es un gesto estético, es una forma de entender la gastronomía.
Su cocina es un ejercicio de clasicismo bien entendido. Producto excepcional, técnica precisa y una lectura contemporánea que respeta la esencia sin maquillarla. Salsas profundas, puntos exactos, platos que hablan de oficio y memoria. Nada sobra, nada falta. Comer en Via Veneto es recordar que la alta cocina también puede ser serena.
El servicio —discreto, atento, perfectamente engrasado— es parte fundamental de la experiencia. Hay una coreografía silenciosa en la sala que permite que todo fluya sin interrupciones, sin exhibicionismo, sin urgencias. Aquí el comensal manda, no el reloj.
Via Veneto es historia viva de la gastronomía barcelonesa, pero también presente. Un restaurante que entiende que el verdadero lujo no es sorprender, sino ofrecer consistencia, respeto y una hospitalidad que hoy resulta casi revolucionaria.
C/Ganduxer, 10. Tiquek medio: 130 €











