Cuatro Vinos para regalar y compartir en el Día del Padre
Hay regalos que se olvidan al cabo de unos días y otros que se descorchan lentamente. Regalar vino por el Día del Padre tiene algo de gesto simbólico: una botella elegida con criterio, pensada para compartir, para abrir una conversación o para celebrar un momento.
Porque, elegir un buen vino para regalar el Día del Padre es apostar por un detalle que se disfruta despacio: aromas que se abren en la copa, sabores que acompañan la conversación y vinos que hablan del paisaje del que nacen.
Si estás buscando vinos para regalar a tu padre, estas propuestas tienen algo más que buen sabor: cuentan historias, hablan de territorio y convierten el regalo en una experiencia. Desde tintos elegantes hasta blancos con carácter, estas son algunas botellas que convierten el clásico regalo del Día del Padre en una experiencia memorable.
Pálpito, un Rioja de autor
Hay decisiones que naden de lo profundo, que no obedecen a la razón, sino aun latido que nos conecta con nuestra raíces. Así nació Pálpito, un vino que habla del reencuentro con el origen y el legado de quienes nos precedieron.

Así se presenta este vino de autor de Bodegas Franco-Españolas, una edición limitada que conecta generaciones. Cada sorbo es un viaje a un viñedo lleno de historia, de cepas viejas plantadas en 1980.
Este monovarietal de graciano de altura, nacido en Panzares (La Rioja), cuenta con 16 meses de crianza en roble francés. Un vino que combina frescura, profundidad y un elegante perfil especiado. Un monovarietal intenso, largo y sofisticado, perfecto para padres que buscan un Rioja con personalidad.
PVP. 45 €
Carmelo Rodero, la elegancia de un Ribera del Duero
Si hay un vino que funciona como regalo seguro, es un Ribera del Duero bien elaborado. Carmelo Rodero Crianza tiene ese equilibrio entre carácter y elegancia que lo hace perfecto para regalar en el Día del Padre.

Elaborado principalmente con tempranillo y un pequeño aporte de Cabernet Sauvignon, este vino combina potencia y finura con una naturalidad que lo convierte en un acierto seguro para regalar.
Procedente de viñedos cultivados bajo el clima continental de la Ribera, la uva desarrolla una gran concentración aromática y taninos firmes que se traducen en vinos intensos y equilibrados.
Tras la vendimia y una vinificación cuidadosa, el vino pasa unos 15 meses de crianza en barricas de roble francés y americano, donde adquiere complejidad y estructura antes de continuar su evolución en botella.
En copa se muestra con color rojo picota profundo, mientras que en nariz despliega aromas de frutos negros maduros —ciruela, mora—, especias y delicados recuerdos balsámicos. En boca es sedoso, equilibrado y persistente, con taninos pulidos y una textura envolvente que invita a seguir disfrutándolo.
PVP. 24,75 €
El Mirón, una nueva mirada
Hay vinos que invitan a detenerse y mirar con otros ojos. El Mirón 2024 nace precisamente de esa idea: reinterpretar la Ribera del Duero desde una perspectiva más fresca, abierta y contemporánea, sin renunciar a la profundidad que define a esta denominación.

Un vino para regalar el Día del Padre que combina tradición y modernidad, una puerta de entrada a una Ribera del Duero más accesible y contemporánea, un vino que se disfruta sin solemnidad.
Elaborado principalmente con tempranillo (96%), acompañado por pequeños porcentajes de albillo mayor y merlot, este tinto procede de viñedos situados en la finca histórica del Real Sitio de Ventosilla, un lugar donde conviven cepas antiguas y plantaciones más recientes, símbolo de la continuidad entre pasado y futuro de la bodega.
En copa aparece con color rojo picota intenso, mientras que en nariz despliega aromas de mora y cereza fresca, acompañados de matices especiados y balsámicos. En boca resulta fluido, equilibrado y elegante, con taninos pulidos y una frescura que lo hace especialmente gastronómico.
PVP: 12 €
Benufet, equilibrio, paisaje, emoción

Hay vinos que hablan de un paisaje con claridad casi táctil. Benufet Garnacha Blanca es uno de ellos. Nace en la Terra Alta, tierra de viento, luz intensa y viñedos viejos que miran al horizonte. Aquí, la garnacha blanca encuentra uno de sus territorios más auténticos, y Herència Altés la interpreta con respeto y precisión, dejando que el carácter del viñedo sea el verdadero protagonista.
La vendimia se realiza manualmente en pequeñas cajas para preservar la calidad de la uva. Tras un enfriamiento previo, el mosto fermenta de forma espontánea con levaduras autóctonas en depósitos de hormigón y el vino se cría sobre sus lías finas durante varios meses con bâtonnage, lo que aporta textura, volumen y complejidad en boca.
Aromáticamente es delicado y expresivo: aparecen notas de fruta blanca madura, flores silvestres y sutiles recuerdos de hierbas mediterráneas, con un fondo mineral que evoca piedra caliente y viento seco. En boca se muestra amplio, sedoso y vibrante, con una frescura que equilibra su volumen y un final largo que deja una sensación limpia y luminosa.
Un vino que captura la esencia de la garnacha blanca y la traduce en equilibrio, paisaje y emoción. Es un blanco muy gastronómico para disfrutar plenamente de su frescura y elegancia.
PVP: 17 €.











