Eva Plazas Torne, enóloga de Vilarnau: “Elaborar vino y cava siempre me ha emocionado, y nunca dejas de aprender”

Bodegueros featured Todos 23 febrero, 2026

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Eva Plazas Torne, enóloga de Vilarnau: “Elaborar vino y cava siempre me ha emocionado, y nunca dejas de aprender”

Tras casi tres décadas vinculada al viñedo y la bodega, Eva Plazas Torné asume una nueva etapa al frente de Vilarnau como gerente y enóloga. El relevo de Damià Deàs i Gual, figura histórica del proyecto, no es únicamente un cambio de nombre en la dirección: es un momento clave para entender hacia dónde se encamina una de las cavas ecológicas de referencia del Penedès y, por extensión, el futuro del cava contemporáneo.

Hablar con Eva es hablar de conocimiento técnico, de viticultura ecológica, de identidad territorial y de liderazgo consciente. Su trayectoria —forjada desde dentro, con una mirada que combina precisión enológica y visión estratégica— le permite abordar cuestiones esenciales para el sector: cómo se construye continuidad tras una figura de peso, cómo se consolida el posicionamiento del cava en clave de calidad y autenticidad, y cómo se equilibra la sensibilidad de la enóloga con la responsabilidad empresarial de la gerente.

Además de su responsabilidad en la bodega, Eva Plazas Torné preside CAVAWOMEN y participa activamente en comités de cata y organismos sectoriales, aportando una visión transversal que trasciende la propia marca. Su entusiasmo es evidente, pero también lo es su rigor.

Eva Plazas lleva toda su carrera profesional ligada a la bodega Vilarnau.

Tras casi treinta años vinculada al sector y también a Vilarnau, ¿qué significa para ti asumir ahora la gerencia y la dirección enológica en una nueva etapa de la bodega?

Significa asumir una responsabilidad que va más allá de la elaboración del vino y el cava. Llevo muchos años creciendo con Vilarnau. De hecho, empecé con un contrato de prácticas en el laboratorio y he crecido profesionalmente en Vilarnau y el grupo González Byass, entendiendo su ADN desde dentro. Ahora tengo la oportunidad de liderar una etapa donde tradición, innovación y sostenibilidad deben convivir. Es un reto, pero también un compromiso con el equipo, con el territorio y con la marca.

Tomas el testigo de una figura histórica como Damià Deàs i Gual. ¿Cómo se gestiona la continuidad sin quedar a la sombra del legado?

Con respeto, pero con identidad propia. El legado no es una sombra, es una base sólida sobre la que construir. La clave está en entender qué hizo grande ese liderazgo y mantener sus valores esenciales, aportando al mismo tiempo mi propia mirada, sensibilidad y manera de gestionar.

¿Qué aspectos del proyecto de Vilarnau consideras innegociables y cuáles crees que necesitaban evolucionar?

Innegociable son el compromiso con la calidad, el respeto al territorio y la viticultura ecológica. Eso forma parte del corazón de Vilarnau.

Lo que debe evolucionar es la manera en que nos relacionamos con el consumidor: de forma más experiencial, con más comunicación, conexión emocional y adaptación a un mercado global que cambia rápido para poder llegar al público joven.

Vilarnau, como firma referente del cava ecológico del Penedès. ¿Qué significa hoy, en términos reales, trabajar desde la sostenibilidad?

Para Vilarnau, trabajar hoy desde la sostenibilidad significa asumir un compromiso real e integral que va mucho más allá de la viticultura ecológica. Implica aplicar criterios sostenibles en todo el proceso: gestión responsable del agua y la energía, reducción de la huella de CO₂, minimización de residuos y packaging responsable, así como el cuidado e implicación del equipo humano y el compromiso social, avalado por la certificación SWfCP y la colaboración continua con ONG’s.

¿Dónde está el límite entre sostenibilidad auténtica y marketing verde en el sector del vino espumoso?

La sostenibilidad real se percibe y se vive: cuando las personas nos visitan y sienten una atmósfera limpia, un aire agradable y un entorno cuidado; cuando observan la biodiversidad que nos rodea, las aves que se acercan al lago, las colmenas que fomentan el equilibrio natural, o infraestructuras visibles como placas solares y la caldera de biomasa. Son acciones tangibles, comprobables y coherentes con el discurso, que demuestran que la sostenibilidad no es un relato, sino una práctica cotidiana integrada en el proyecto.

Como enóloga y ahora también como gerente, ¿cómo equilibras la sensibilidad técnica con la responsabilidad empresarial?

Buscando el equilibrio entre tomar decisiones con criterio técnico y tener visión estratégica. Elaborar vino y cava siempre me ha emocionado, y nunca dejas de aprender: cada año la climatología es diferente, las uvas maduran de manera distinta y los vinos son distintos. Al mismo tiempo, la responsabilidad como gerente implica gestionar ventas, costes y proveedores que cambian cada año. Por eso es tan importante contar con un gran equipo como el que tengo.

El territorio se imprime en cada botella de cava Vilarnau.

¿Cómo influyen el territorio y la viticultura ecológica en el perfil sensorial de los cavas de Vilarnau?

El territorio influye mucho, por eso, Vilarnau está situada en Espiells, un lugar increíble para el cultivo del viñedo, la zona más elevada del municipio de St. Sadurní d’Anoia, la cuna del cava.

En una cata a ciegas, es imposible diferenciar si un vino o cava es ecológico o no. Ahora bien, en todo el proceso de elaboración de un cava ecológico no se han utilizado ni pesticidas ni insecticidas, y solo se emplean productos enológicos autorizados para cavas ECO.

En un contexto de cambio climático evidente, ¿qué retos técnicos concretos están marcando vuestra forma de trabajar en el viñedo y en bodega?

El avance de las vendimias, el control del grado alcohólico y la preservación de la acidez natural son retos constantes. Estamos adaptando prácticas vitícolas y enológicas para mantener frescura y equilibrio. El cambio climático ya no es algo del futuro; es una realidad presente.

¿Se puede hablar hoy de un estilo Vilarnau reconocible en copa? Si es así, ¿cómo lo definirías?

Sí, claramente. Nuestros cavas buscan la frescura, con aromas primarios que provienen de la uva, equilibrados y elegantes, siempre con una burbuja integrada. Son cavas equilibrados, gastronómicos, versátiles y con personalidad. Si pruebas una copa… ¡querrás repetir!

Eva Plazas también es presidenta de Catawomen.

También ejerces de presidenta de CAVAWOMEN, ¿qué barreras reales siguen existiendo para las mujeres en el sector vitivinícola?

Yo personalmente no he vivido estas barreras, pero sí existen obstáculos de visibilidad y acceso a puestos de alta dirección, salvo por legado familiar. Muchas mujeres están altamente formadas y presentes en todos los niveles técnicos, pero todavía no siempre llegan a los altos órganos de decisión.

¿Has sentido en tu propia trayectoria techos invisibles o resistencias que no se verbalizan?

Desde que empecé a asistir a reuniones donde todavía hay muy pocas mujeres, he tomado más conciencia de la situación. Al final, te das cuenta de que lo que realmente eres es una profesional. Cuando haces bien tu trabajo y demuestras tu profesionalidad, no hay ningún problema. Siempre digo que, para alcanzar la igualdad real, las mujeres debemos trabajar codo con codo con los hombres, desde el respeto y la colaboración, y ser valoradas por nuestra capacidad y compromiso profesional.

¿Qué cambios estructurales necesita el sector para que la igualdad deje de ser un tema y pase a ser una realidad asumida?

Para que la igualdad sea una realidad, es importante que las mujeres ocupen más espacios de dirección y se atrevan a romper el famoso techo de cristal. Pero también muchas veces somos nosotras mismas quienes priorizamos el cuidado y tiempo con nuestros hijos, porque nuestras prioridades no siempre coinciden con las de los hombres. Aun así, en las nuevas generaciones esto está empezando a cambiar, y ahí se abre una oportunidad real para avanzar hacia una igualdad más natural y asumida.

Si tuvieras que señalar una oportunidad clara para el cava en los próximos cinco años, ¿cuál sería?

La oportunidad está en posicionarnos claramente como espumoso de calidad, ligado a territorio y sostenibilidad. El consumidor busca autenticidad y relato. El cava tiene historia, diversidad y potencial gastronómico para consolidarse en el segmento premium internacional.

Estamos en un momento complejo para el consumo de alcohol. El reto no es solo vender más, sino reconectar con el consumidor joven desde otro lugar. Debemos explicar que el vino y el cava no son simplemente bebidas alcohólicas: forman parte de nuestra cultura mediterránea, gastronomía y paisaje.

El cava es territorio. Son viñedos ecológicos que forman parte de nuestra esencia, preservan la biodiversidad y permiten pasear, correr o ir en bicicleta entre cepas respirando aire limpio. Son colmenas, abejas, equilibrio natural. Cuando hablamos de vino, hablamos también de agricultura sostenible, paisaje vivo y comunidad.

Si conseguimos que el consumidor joven entienda que detrás de una botella hay cultura, respeto por la tierra y compromiso ecológico, estaremos construyendo una relación más consciente y sostenible. El futuro no pasa por fomentar el consumo indiscriminado, sino por poner en valor el consumo responsable, gastronómico y cultural. Ahí está nuestra oportunidad.

Viñedos Vilarnau, en el Penedès.

¿Qué te emociona hoy más: el viñedo, la bodega, la cata final o el momento en que alguien descorcha una botella?

Todo me emociona. Me encanta la parte del viñedo: el paisaje y cómo varía en las cuatro estaciones del año; la bodega, ver cómo la uva se transforma en vino y su evolución durante la fermentación. Pero el momento en que alguien descorcha una botella para celebrar algo es el cierre del círculo: todo el trabajo técnico, agrícola y humano cobra sentido.

A nivel personal, ¿qué te exige este nuevo rol que antes no te exigía?

Me exige tener una visión más global y estratégica, gestionar el equipo y las personas ayudándolas a disfrutar trabajando. Antes mi foco era técnico, aunque siempre he apoyado la parte comercial nacional e internacional mediante catas, cenas-maridaje y presentaciones. Ahora debo pensar en mercado, posicionamiento y futuro. Es un reto, pero también una oportunidad de crecimiento personal y profesional.

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